2.1. Evaluación y análisis del estado de los recursos naturales y culturales PDF Print E-mail

2.1.1. Recursos Naturales

La zona de Iguanita es una unidad natural que incluye un extraordinario manglar de 33.3 hectáreas y una playa de arena gris de aproximadamente 1.5 kilómetros de longitud, rodeadas por un entorno de bosque de galería, bosque tropical, cerros costeros y planicies.

El estero, el manglar y las áreas naturales que le rodean, están señalados dentro del Plan Maestro del Polo Turístico Golfo de Papagayo como Zona de Conservación (ICT, 1995). Se trata de la principal cuenca en la Bahía Culebra. El manglar de Iguanita y el área de bosque que le rodea, la gran diversidad de flora y fauna silvestre del lugar, recursos arqueológicos, recursos marinos, las vistas escénicas hacia y desde la Bahía Culebra y alrededores, forman parte integral de los atractivos de la zona, en el entorno del desarrollo turístico y es la zona que está en mejor estado de conservación, en la Bahía Culebra.

Se presenta una breve caracterización de los recursos naturales del Refugio Iguanita y alrededores.

Geología

De acuerdo con Bergoing y otros (1983), la zona de Iguanita, posee áreas rocosas de las más antiguas del país y se destaca por la variedad litológica de las mismas. Playa Iguanita, es quizás el límite norte del Complejo de Nicoya, representada por la Unidad Matapalo, con basaltos oceánicos y recubiertos de radiolarias del Cretácico Interior. En este sector por su posición se entremezclan los materiales representados en el complejo de Nicoya, e ignimbritas de la Formación Liberia, la cual domina la zona. Esta información está caracterizada por ignimbritas llamadas "toba blanca" y en ese sector los sedimentos lacustres se encuentran formados por arenas gruesas y material poroclásico (lapillis).

Además existe la presencia de rocas sedimentarias de materiales indiferenciados: areniscas con materiales volcánicos e ígneos en forma caótica. Se encuentran rocas con material fósil como radiolarias y xilópalos (troncos fosilizados). Es una zona con influencia tectónica, donde incluso se señala la existencia de una falla normal en dirección NO-SE, por la que trascurre Quebrada Grande.

Geomorfología

La cuenca Quebrada Grande, tiene forma de cañón y con depósitos de ingnimbrita de la Formación Liberia, debido a que transcurre por una falla. La máxima elevación de la cuenca es el Cerro (Hito) Culebra con 184 msnm, y se observan marcadas pendientes en los alrededores, incluso se pueden observar sitios de alta pendiente, totalmente inclinados “tipo acantilados”.

La zona presenta una morfología producto de procesos externos, como agentes atmosféricos que desgastan la superficie de la meseta de ignimbritas. En las partes bajas, se caracteriza por ser una formación de conos Coluvio Aluvial con influencia marina. En el fondo de valle se encuentran terrazas aluviales con una capa de suelo franco arcilloso.

Existen acantilados muertos (cubiertos de vegetación que llega hasta el mar). La playa en si presenta una inclinación de 2 metros con un cordón o flecha litoral al sur de unos 500 metros, producto de los depósitos continentales y deriva de litoral. Detrás de ese sector se encuentra el manglar. La playa presenta una dirección NO-SE y se caracteriza por poseer arena gris.

Aspectos Climáticos

La estación seca inicia a mediados de noviembre y culmina a mediados de mayo, y se presentan vientos de gran velocidad provenientes del Noreste. La temperatura promedio de la zona es de 27° C. El promedio anual de precipitación es de unos 1700 mn. El tiempo atmosférico que se presenta en Iguanita es típico de las zonas tropicales: mañanas despejados, viento débil del Este, tardes nubladas con vientos del Sureste.

Suelos

La cuenca media se caracteriza por presentar suelos entisoles principalmente lithíc ustorhest, este tipo de Subsuelo se encuentra en los interfluvios. En la cuenca baja, los suelos son inceptisoles con predominancia de typic drstrandept y ustic dysírandept. Son arcillosos muy compactos y mal drenados.

Hidrografía

La hidrografía local está constituida por la cuenca Quebrada Grande que abarca una extensión de alrededor de 1400 ha desde la Playa Iguanita hasta afuera de la carretera al Proyecto Península Papagayo, que es atravesada por los afluentes Quebrada El Muerto y Q. Grande.

Aunque el agua permanente se manifiesta principalmente en Q. Grande y en la cuenca media y baja de dicha quebrada, todo el entorno de la cuenca es muy importante en la captación, por lo que es de gran interés velar por el uso cuidadoso de los recursos en la zona, de manera que no se provoquen impactos ambientales negativos. Los ojos de agua hacia los costados y el caudal permanente en el cauce principal de Q. Grande, tienen un importante papel como fuentes locales de agua potable, así como en la conservación de la fauna y sobre todo, constituyen parte integral de humedal Iguanita, que es vital para la conservación de especies costeras y marinas de las bahías Iguanita, Culebra y hacia el Golfo de Papagayo.

Vegetación

En el pacífico Norte, de nuestro país, el tipo de bosque predominante es el bosque tropical seco (Holdridge, 1985), con parches de bosques de transición a húmedo. El principal centro de distribución es la parte baja del Río Tempisque. En Iguanita, podría considerarse una zona en transición, y la clasificación general corresponde a bosque tropical seco, donde las especies dominantes son deciduas y semideciduas.

Por el tipo de cobertura y de vegetación, en el área del Refugio se puede hablar de unas cuatro subzonas de vegetación: bosque maduro, bosque alterado en regeneración, manglar Iguanita, y bosque de playa.

Bosque maduro: Ubicado en los sectores sur, centro oeste y noreste del Refugio. Es el área menos alterada y con muy buena cobertura, con gran diversidad de especies florísticas, como madroño, jobo, matasano, ron ron, pochote, cedro, guapinol y muchas más; pero con dominio aparente de Brosimun alicastrum (Ojoche) por lo que se llama la ojochada.

Bosque alterado y en regeneración: Este se localiza en la parte noreste, norte y noroeste del Refugio. La alteración se debe a una combinación de uso anterior en ganadería y agricultura y sobre todo a la recurrencia de incendios forestales que han limitado su recuperación natural, por lo que dentro de las tareas clave estaría la restauración con especies nativas, la prevención y control de los incendios.

Dentro de las especies vegetales se encuentran el guacimo (Guazuma ulmifolia), cortéz amarillo (Tababuia ochracea), roble sabana (Tabebuia rosea), chapernos (Lonchocarpus sp), jobo (Spondias bombin), pochote (Bombacapsis quinata), cornizuelo (Acacia cornigera y Acacia costarricensis), jiñote (Bursera simarouba), laurel (Cordia alliodora), madero negro (Gliricidia sepium), entre otras.

Manglar Iguanita: Ubicado en la parte central norte del Refugio. Posee seis especies de mangle nuclear: Rhizophora mangle, R. racemosa, Avicenia germinan, A. avicolor, Laguncularia racemosa y Conocarpus erecta. Este bosque es uno de los recursos valiosos del área y presenta cierto grado de alteración, debido a la actividad humana circundante y a extracción ocasional e ilegal de recursos. Presenta moderada altura (unos 10-12 metros) debido a la poca precipitación, pues normalmente, bajo condiciones como las del área, los árboles invierten más energía en reproducción y expulsión de sal, que en crecimiento.

Cabe destacar la importancia de este manglar como criadero natural de una gran cantidad de especies de peces, moluscos y crustáceos de importancia comercial como: robalos, corvinas, pianguas, mejillones y almejas, camarones y cangrejos. Además, el manglar contribuye en gran medida a evitar los procesos erosivos de la costa, y en los procesos de purificación y mejoramiento del agua y refugio de muchas especies de aves, como el ibis blanco, la espátula rosada y las garzas.

Bosque de playa: Un aspecto de interés es que esa zona boscosa llega hasta el borde de la playa, casi hasta el límite de las mareas grandes. La vegetación está constituida por especies como el Mostrenco (Prosopis juliflora), panamá (Sterculia apetala), sardino, brasil, guanacaste blanco, guacimo, cornizuelo, etc; algunas especies como el Zacate (Uniola pitieri), la rastrera (Hipomea pes-caprae), frijol de playa (Canavalia maritima), cactus y tunas.

Es un área boscosa que ha soportado un considerable impacto negativo por el acampado ocasional, fuego y corta de árboles; así mismo es evidente la regeneración natural de varias especies, por lo que debe planificarse cuidadosamente el uso turístico en ese sector.

Registro de especies

Hasta el momento sólo se cuenta con inventarios parciales de flora y fauna, en los cuales se han registrado la presencia de especies consideradas para el país con poblaciones reducidas, amenazadas o en peligro de extinción. Se considera de gran interés realizar los inventarios de especies e investigar el estado de poblaciones de especies clave de flora y fauna del Refugio, incluyendo especies terrestres y marinas.

Investigaciones preliminares han reportado 118 especies de árboles y arbustos, 62 especies de aves y 10 especies de mamíferos terrestres (Méndez, 1997).

En relación con el componente de recursos marinos, en estudios de campo realizados recientemente (Barboza y Lange, 2004), dentro de la Bahía Iguanita, se registraron 67 especies marinas, incluyendo 24 especies de moluscos, 22 especies de peces, 13 de crustáceos, 05 de corales y 03 de equinodermos.

Por otra parte, un censo rápido de peces en Playa Manzanillo (B. Culebra) realizado en octubre del 2003, reportó 47 especies pertenecientes a 23 familias (EIA-Marina Papagayo, 2004). Varias de las especies observadas también están presentes en Iguanita.

Dinámica del ecosistema

Es aceptado que evaluaciones rápidas permiten obtener indicativos del estado de un ecosistema, por lo que con la información recabada hasta el momento se puede afirmar que esa zona de la bahía se encuentra razonablemente bien y requiere protección.

Es bien conocido el aporte natural que realizan los manglares y las zonas estuarinas a la reproducción de especies y sin lugar a dudas, la cuenca, el manglar, el estero y la zona marina frente a la desembocadura y la Playa Iguanita, constituyen una zona clave para la reproducción y mantenimiento de gran cantidad y diversidad de especies del ecosistema costero-marino de toda la Bahía Culebra y el Golfo de Papagayo, por lo que es fundamental proteger dicha zona.

De acuerdo con la clasificación de humedales (Cowardin, 1979), el cauce de Quebrada Grande, el manglar, el estero y la Bahía Iguanita, pueden considerarse como partes integrantes de un humedal en el que se combina el sistema marino (0 a 6 metros de profundidad), estuarino (el Estero Iguanita), y riberino (Cauce de Q. Grande). Dicho humedal tiene un importantísimo papel en la conservación y reproducción de vida marina de Bahía Culebra y más allá, incluyendo muchas especies de interés comercial.

Existe preocupación social y científica por el deterioro gradual de la microcuenca y de los recursos marinos de Bahía Culebra y es urgente mejorar las acciones de protección para el largo plazo.

El Refugio se mantiene como una zona conservada, y como atractivo permanente para turistas y visitantes en general, lo que facilitará un proceso educacional y científico, de largo plazo, en cuanto a recursos marinos, costeros y terrestres.

2.1.2. Recursos culturales

Iguanita contiene relevantes aspectos culturales de interés para protección y conservación: su importancia prehispánica, y por los rasgos comunales que todavía quedan de las actividades de pesca, caza, y recolecta que practicaban los vecinos antiguos de la zona, antes de que se construyera la carretera y la infraestructura moderna como apoyo al desarrollo del PTGP, en Bahía Culebra.

Importancia prehispánica

De acuerdo con Barboza y Lange (2004) la Playa Iguanita, la cuenca Quebrada Grande y sus alrededores fueron componentes fundamentales en la red social, económica, y religiosa que vinculaban los más de 65 caseríos, pueblitos, y pueblos prehispánicos alrededor de la Bahía Culebra. Los concheros de Iguanita contienen los mismos tipos de cerámica policromada que se encuentran en los otros sitios alrededor de la bahía mostrando miles de años de estrechas relaciones sociales indígenas de Iguanita con otras poblaciones de la bahía.

También la presencia de conchas, huesos de pescado, huesos de tortuga, huesos de aves, y de animales pequeños demuestran que los cazadores y recolectores de Iguanita, de sitios hasta afuera de la cuenca, se metieron en el manglar, el estuario y el mar para obtener una parte significativa de recursos para su subsistencia.

Hay información no confirmada que hace muchos años los huaqueros sacaron de Iguanita 5 vasijas de mármol, en estilo hondureño. Si eso es cierto, entonces Iguanita también jugo el papel importante como una de las puertas de canje dentro de la bahía, posiblemente entregando productos del manglar y estuario en cambio por los productos y objetos foráneos.

En base a prospecciones arqueológicas realizadas en la zona, se estima que Iguanita fue habitado solamente de 800-1520 d.C. (Lange y Abel-Vidor 1980) y cuenta con cementerios, concheros/conchales y salineras. Eso ha sido reforzado en investigaciones subsiguientes realizadas en Iguanita y los alrededores (Lange y Norr 1986, Gutiérrez 1998, Hardy 1992).

Aunque no se ha explorado la loma de arena enfrente de la playa es muy posible que al igual que en Nacascolo (Hardy 1992) también se pueda encontrar entierros y rasgos culturales en Playa Iguanita.

La cuenca de Quebrada Grande también fue utilizada como una ruta de movimientos locales, desde y hacia Iguanita, en los patrones o rutinas de desplazamiento de los indígenas hacia otras zonas como el Valle del Tempisque, Golfo de Nicoya y la Cordillera de Guanacaste, vinculando Iguanita con lugares cercanos y más adentro de la zona continental. Antes de la construcción de las carreteras modernas, el movimiento dentro y alrededor de la Bahía se realizaba en lanchas pequeñas, caballos, bicicletas, o a pie.

Lo anterior se afirma sobre la base de que en sitios arqueológicos en el Valle del Tempisque y en las faldas de la Cordillera de Guanacaste, se han encontrado los mismos tipos de cerámica, con algunas excepciones, encontradas en Iguanita y los demás sitios de la Bahía. Lo anterior demuestra una zona de contacto social aun más amplia con los pobladores antiguos de Iguanita. Es también posible que productos agrícolas, probable en su mayoría raíces, pero también maíz, fueron traídos del valle del Tempisque hacia Iguanita y la bahía.

La geología de Iguanita demuestra huellas geológicas-tectónicas-isostáticas de la evolución natural de la Península de Nicoya y el Istmo Centroamericano. La geología también jugaba un papel importante en las vidas de los indígenas prehispánicos, en su formación y en su valor como fuente de materia prima para herramientas y adornos.

Se sospecha que la fractura en la ladera sureste de la cuenca produjo agua todo el año, o casi todo el año, haciendo a Iguanita un lugar más apto para habitación permanente que otros lugares alrededor de la bahía. También, seria interesante saber si los habitantes originales ocuparon la lítica local para sus piedras de moler, cuchillos, puntas de flecha, u otros artefactos.

Iguanita se distingue de muchos otros sitios dentro de la Bahía Culebra por el hecho de que en el pasado los indios contaron con agua permanente todo el año, la cual salía de fracturas geológicas en las laderas de la formación al costado sur del manglar, la base de la planicie arriba y por supuesto en la Quebrada Grande.

Rasgos comunales históricos

Los rasgos comunales que todavía quedan de las actividades de pesca, caza, y recolecta que practicaban los vecinos antiguos. Aunque no se cuenta con muchos detalles, sabemos que durante el siglo 19 pioneros europeos, ladinos, y mestizos llegaron a la Bahía Culebra para establecer sus asentamientos y caseríos.

Luego, igual como en Playas del Coco y Playa Hermosa, josefinos, liberianos y otros comenzaron a llevar materiales de construcción por barco para construir sus casas de recreo y de verano en Playa Panamá u otros lugares adecuados.

Los sacerdotes de la orden Dominicana (¿?) construyeron una casa de refugio en Nacascolo y se afirma que la fuerza naval de los Estados Unidos entró a la bahía durante la segunda guerra mundial (en el año 1945).

También, igual como durante la época prehispánica, los vecinos de Comunidad y Guardia aprovecharon la cuenca de Quebrada Grande para llegar a la Playa Iguanita para sus ritos tradicionales durante Semana Santa y para vacacionar en cada fin del año, y de igual manera los habitantes del extremo sur de la bahía salieron por la cuenca para llegar a Comunidad / Guardia, y más allá, para hacer sus compras.

Dentro del bosque secundario y manglar todavía es posible hallar las huellas de las ocupaciones que ocurrieron entre la época histórica y el desarrollo turístico planificado. Hay restos y evidencias de una antigua salina de sal cocida que existió en el sector noroeste del manglar; también hacia el centro oeste del Refugio, recientemente se encontró evidencias de una casa o rancho histórico, aún sin documentar. Esos rasgos representan aspectos de nuestra historia que no fue escrita por ellos mismos y que fueron sujetos de escritos de otros autores.

El uso y acampado tradicional de Playa Iguanita por pobladores de Guardia, Comunidad, Alto El Roble y vecinos de otras localidades de la región, es parte del proceso cultural e histórico más reciente. Ha existido la tradición de realizar actividades religiosas en la playa, en la que vecinos de Playa Iguanita y allegados viajan hasta la costa para celebrar la Semana Santa donde realizan procesiones, queman a Judas y llevan a cabo una serie de actos religiosos, mientras disfrutan del mar en familia. Algunos lugareños tenían la tradición de viajar a caballo o a pié.

Iguanita ofrece la oportunidad de un primer experimento en Costa Rica y en Centroamérica para la elaboración y ejecución de un Plan de Manejo de recursos mixtos, naturales y culturales, en un área inminentemente pequeña, ligada a un proyecto turístico planificado de envergadura única en Centroamérica.

No es tanto hallar rasgos arqueológicos tangibles dentro de los límites del Refugio, como si lo es entender la importancia del lugar dentro del marco local y regional. También es muy importante guardar sitios en su estado natural y conservar la oportunidad para sucesivas investigaciones eco-culturales y socioculturales a lo largo de las próximas décadas.

Cultura y Naturaleza Sin Fronteras

Es la vinculación del patrimonio cultural con su entorno natural, por medio de la interpretación y se da porque es un hecho real e histórico y porque existe la urgente necesidad de vincular la conservación de los patrimonios cultural y natural.

Lo anterior, por la rapidez de la destrucción de los sitios arqueológicos y los monumentos históricos y por el ritmo de deterioro, los parques y las reservas del istmo se han convertido en los últimos refugios de los pocos recursos culturales que quedan, por lo que es fundamental una nueva política de conservación y de investigación, y una nueva estructura de cooperación entre los arqueólogos y los conservadores de la naturaleza.

La histórica relación de naturaleza y cultura en la zona se observa muy bien en el tipo de cerámica de Guanacaste y su simbología, un verdadero jardín zoológico. Dichas representaciones realistas y abstractas nos informan sobre como los grupos prehispánicos miraban a su medio ambiente y lo interpretaban.

El juego de imágenes incluye a alacranes, serpientes, jaguares, aves, tapires, monos, cocodrilos, y chompipes. También hemos encontrado figuras humanas féminas de rodillas, sugiriendo un fuerte papel político-social para las mujeres en los últimos siglos de la época prehispánica.

Los símbolos de la cerámica también demuestran la tendencia del arte prehispánico en que ellos enfatizan especies peligrosas con veneno, picos, dientes expuestos, y uñas, entre otras características. Como hoy en día cuando ocupamos muchos símbolos como emblemas para grupos sociales y equipos de deporte, es posible que estos símbolos tuviesen el mismo significado.

La distribución cronológica del tipo es de 800 d.C.-1300 d.C y su distribución geográfica comprende desde el sur de Nicaragua (istmo de Rivas), el Pacifico central y norte de Costa Rica, las islas del archipiélago de Solentiname, y en cantidades menores, las llanuras de San Carlos. Es decir, la presencia de los tipos en el sitio Iguanita demuestra un patrón de estrechas relaciones e intercambios por más de 500 años con otras poblaciones regionales.

Cabe mencionar que los recursos naturales y culturales tienen su semejanza y diferencias: los recursos culturales son no-renovables, y los naturales renovables. En términos biológicos mientras exista una población procreativa, la naturaleza es recuperable, pero una vez que se destruya un sitio arqueológico o histórico, queda perdido para siempre.

Interpretación Eco-Cultural en Iguanita

En el marco anterior, nace la idea de un posible Centro de Interpretación Eco-Cultural en Iguanita, que cuenta con gran potencial de tener impacto en Guanacaste y a nivel regional, por la vía de la difusión del conocimiento a través de la interpretación, en un enfoque de la comunicación social que permitirá presentar aspectos, objetos o situaciones, que ayuden a las personas a entender, comprender y apreciar lo que se le muestra u observa en el campo, o en un auditorio.

El Refugio Iguanita, como zona de conservación en un área de gran desarrollo turístico, tiene un gran valor científico, educativo, turístico e interpretativo, por la riqueza de los recursos naturales y culturales que posee, y es relevante un proyecto con acciones que garanticen su manejo, conservación y desarrollo a largo plazo.

En la zona, bien sea dentro o en las vecindades del Refugio, se pretende desarrollar un Centro de Interpretación, en el que se podrán combinar adecuadamente los intereses institucionales, comunales y del sector privado, para la protección, conservación y aprovechamiento sostenible de recursos. Dicho centro, en el futuro, sería un eje muy importante e innovador en la educación, investigación y el turismo nacional e internacional.

En ese centro se ofrecerían facilidades que permitan a una amplia audiencia, integrar experiencias educacionales y científicas interactivas, con recursos naturales y culturales del lugar y la zona.
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