Un nuevo panorama político y un aumento en la desigualdad social
Al evaluar el desempeño de Costa Rica en el 2001, el Octavo Informe Estado de la Nación muestra una sociedad que ha entrado en un período de cambio, cuya magnitud y dirección no son aún definitivas. La situación puede ilustrarse con la imagen de una montaña en cuya cima se está construyendo, mientras en su base la deforestación y los movimientos de tierras generan un escenario de riesgo.
Por un parte, se ha gestado un panorama político más complejo y variado, con cambios en el sistema de partidos políticos y en la composición de la Asamblea Legislativa, y con nuevos temas en la agenda pública. Por otra parte, desde hace varios años la distribución del ingreso, los niveles de pobreza, el desempleo y el subempleo acumulan pequeños deterioros anuales. Los avances en la cobertura de los servicios de salud y educación no logran frenar la gradual y sostenida tendencia al deterioro de la equidad social de Costa Rica.
El Sétimo Informe señaló que la posibilidad de aprovechar, en los próximos años, la existencia de una relación de dependencia favorable de la población activa respecto de la inactiva (el llamado “bono demográfico) impone un plazo urgente para ejecutar reformas económicas y sociales. El presente Informe advierte que hoy los márgenes de maniobra son aún más estrechos, en virtud de las expectativas de las fuerzas sociales y de una situación internacional difícil, que impacta a una economía y una sociedad abiertas como las costarricenses.
La inacción o la elección de un rumbo equivocado puede tener graves consecuencias por décadas. Esto puede ilustrarse con el rezago en el sistema educativo que muestra el perfil educativo de la población en décadas anteriores a los años noventa, y que podría estar asociado a la dificultad para disminuir la pobreza a menos del 20%. Dicho de otro modo, puede suponerse que un mayor acceso a la educación en aquellos años habría facilitado la superación de la pobreza a muchas familias de hoy. Este tipo de análisis detallado se puede hacer gracias a la disponibilidad de la información generada por el Censo del 2000, fuente primaria en la que se fundan muchas de las apreciaciones incluidas en el Informe.
La octava entrega del Informe Estado de la Nación se presenta en momentos en que resulta central precisar los desafíos nacionales y contar con información pertinente, oportuna y veraz, que sirva para evaluar las consecuencias que acarrearán las acciones que se emprendan, en términos de calidad de vida de la población de Costa Rica. La falta de información perjudica la calidad de las decisiones y también a los que las toman y, por supuesto, a quienes quedan relegados por ese desconocimiento. Es en tal sentido que el Informe aspira a contribuir con el desarrollo humano sostenible de Costa Rica, a partir de la información que presentan sus capítulos, y que se resume seguidamente.
Equidad e integración social
En términos de
resultados, en el 2001 Costa Rica ofreció pocas oportunidades que la gente pudiera aprovechar para mejorar sus condiciones de vida. Los principales indicadores evolucionaron negativamente. La pobreza sigue afectando al 22,9% de las personas, la mitad de las cuales reside en el área urbana. y también lo hizo la subutilización de la fuerza de trabajo. El crecimiento económico es escaso y beneficia sobre todo a quienes más tienen.
No obstante, hay que apuntar progresos en lo relativo a los
instrumentos que se usan para incrementar capacidades, y por ende aprovechar mejor las oportunidades que ofrece el entorno.El desarrollo de capacidades depende en gran medida de la inversión social, que en Costa Rica ha venido creciendo, de manera leve pero estable, en los últimos lustros.
Salud. La inversión en salud se refleja en una mayor cobertura de los servicios, que en el caso del seguro de salud de la CCSS pasó de 71,2% en 1984 a 81,8% en 2000. Los EBAIS ya alcanzan a atender al 80,7% de la población. La esperanza de vida ha aumentado a 77,7 años, siempre con una brecha favorable a las mujeres, y la mortalidad infantil, si bien tuvo un leve aumento en el 2001, permanece por debajo de 11 por mil nacidos vivos.
Brechas en las condiciones de vida de grupos étnicos. Existe un dramático desfase entre las condiciones de vida de los indígenas (1,7% de la población total) y los demás residentes en Costa Rica. Estos costarricenses muestran una escolaridad promedio de 3,6 años, y de menos de un año en algunos lugares. En los territorios indígenas el analfabetismo alcanza el 30% y llega al 50% entre los cabécares. El 73% de las viviendas en sus territorios está en regular o mal estado y sólo el 38% tiene electricidad; el 65% usa letrinas. La proporción de afrocostarricenses con secundaria académica o secundaria técnica completas supera el promedio nacional, al igual que la proporción de mujeres con educación universitaria.
Oportunidades, estabilidad y solvencia económicas
Al igual que en el 2000, la economía en el 2001 se caracterizó por su relativa estabilidad en medio de factores adversos. Ello se debe a la diversificación de la base productiva de Costa Rica, así como a la aplicación de medidas de política económica, sobre todo en el campo monetario, ya que en el ámbito fiscal el margen de maniobra de las autoridades ha sido mínimo. En relación con esto último, sin embargo, se han gestado iniciativas esperanzadoras. Una de ellas fue la constitución de una comisión ad hoc de Exministros de Hacienda, que planteó una serie de recomendaciones para resolver el déficit fiscal; otra es la configuración (tras las elecciones del 2002) de una Asamblea Legislativa que demanda la construcción de consensos multipartidistas y, finalmente, el ingreso a la palestra fiscal de un conjunto de organizaciones de la sociedad civil, desde sindicatos hasta cámaras empresariales, con propuestas sobre un “pacto fiscal”.
Una economía que debe centrar sus esfuerzos en mantener una frágil estabilidad, difícilmente puede generar muchas oportunidades. En el 2001 el PIB per cápita se contrajo un 1,2%, mientras el ingreso de Costa Rica disponible creció un 0,5%. Como ya se señaló, aumentaron el desempleo y la concentración del ingreso. Los salarios reales están estancados. La demanda externa se redujo (6,4%) y los mercados internacionales ofrecen pocas esperanzas para el futuro inmediato. La demanda interna sí aumentó (4,5%), particularmente en el sector de construcción, lo que se refleja en un aumento en la formación bruta de capital fijo. También aumentó el crédito al sector privado, sobre todo en vivienda y en gran medida en dólares.
Solvencia de las cuentas externas. El déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos se contrajo ligeramente. El déficit en la balanza comercial de bienes llegó al 7,5% del PIB, debido a una reducción de 15,1% en las exportaciones, relacionada con la caída en las ventas externas de la industria de alta tecnología, así como con el deterioro en los términos de intercambio.
La oferta exportable de Costa Rica se encuentra altamente concentrada. Tanto en la agricultura como en la industria las cuatro mayores empresas exportadoras representan más del 35% de las exportaciones de cada sector. Los cuatro principales productos de exportación agrícola representan el 75% de las exportaciones del sector, mientras que en la industria, los cuatro principales productos representan más del 50% de las exportaciones manufactureras. El 1,2% de las empresas es responsable del 51,2% de las exportaciones.
En una perspectiva de largo plazo, se observa como tendencia la transición de una economía agrícola y agroindustrial a una en que adquiere preeminencia el sector terciario, particularmente el comercio, el turismo y los servicios. En el sector agrícola se acelera la disminución en el peso de los productos tradicionales. Los ejemplos del café y el arroz lo ponen de manifiesto, sin embargo, que ante el nuevo panorama agrícola internacional es preciso que Costa Rica desarrolle políticas sectoriales, con instrumentos apropiados para cada rama de producción.
Armonía con la naturaleza
- Gestión del patrimonio
En el 2001 se detectaron problemas en la gestión de algunas ASP, originados en parte por deficiencias de planificación y falta de recursos materiales y humanos. No obstante, hay ejemplos de gestión exitosa, sobre todo con la participación del sector privado nacional e internacional, en el Área de Conservación Guanacaste y en la Cordillera Volcánica Central de Costa Rica. A ello hay que agregar la existencia de numerosas reservas privadas; se estima que entre el 5% y el 8% del territorio de Costa Rica está bajo protección privada.
- Gestión del cambio
Recursos marinos. Los recursos del mar están muy presionados. Se encuentran sobre todo en el Pacífico, donde la pesca artesanal y costera ha sufrido severas disminuciones debido a la sobrepesca, el efecto de arrastre de los barcos camaroneros y la contaminación, en especial del golfo de Nicoya. En cambio, las capturas del sector palangrero, que opera en mar abierto, han sido crecientes en los últimos años. Preocupa el impacto de la captura incidental de especies como las tortugas marinas, y los altos volúmenes de fauna de acompañamiento del camarón que capturan los barcos “arrastreros”.
El mayor problema del agua está bajo tierra. Más del 60% del agua para consumo humano y más del 36% de la de uso industrial proviene de fuentes subterráneas. Según el ICAA el consumo de agua en la GAM se duplicó en cuatro años. Aunque el estado de los acuíferos se desconoce en gran medida, se han detectado niveles altos de nitratos en el acuífero Barva, y se presume una condición de vulnerabilidad del Colima Superior, debido principalmente a la falta de un sistema de alcantarillado sanitario y plantas de tratamiento de aguas negras en la GAM.
El aire. La concentración del 70% del parque automotor y el 85% de las industrias de Costa Rica en la GAM afecta la calidad del aire. Mediciones del Laboratorio de Química de la Atmósfera de la UNA indican una elevada presencia de partículas en suspensión en el aire de esta área.
Fortalecimiento de la democracia
Sistema electoral y partidos políticos. El proceso electoral 2001-2002, realizado en dos rondas por primera vez desde que rige el Código Electoral, confirmó la tradición de elecciones libres, limpias y decisivas. Confirmó también tendencias que se manifestaron en 1998, en cuanto al abstencionismo y la pérdida de hegemonía de los partidos tradicionales, sobre todo en el ámbito municipal. Surgió en forma vigorosa un tercer partido.
Gestión y representación política. La Asamblea Legislativa mostró una alta disciplina en la asistencia a sesiones. Se aprobaron 145 leyes, pero esta producción destacó sólo en el ámbito de la seguridad ciudadana. Aparte de la Ley de Administración Financiera y Presupuestos Públicos, y de dos reformas constitucionales sobre el régimen municipal, los cambios de gran aliento quedaron pendientes, entre ellos proyectos de orden financiero, electoral, tecnológico y de reforma estatal. La función de control político fue débil; el 70% de las sesiones previstas para ese fin se destinó a otros propósitos, y ninguno de los cuatro informes rendidos por comisiones especiales de investigación dio lugar a resoluciones de consenso.
Política exterior. En este ámbito Costa Rica concentró sus esfuerzos en el plano hemisférico, y se distinguió en la promoción de los derechos humanos y la democracia, tanto en la OEA como en la ONU. En esta última Costa Rica, como Presidente pro Témpore del Grupo de Río, procuró fortalecer los mecanismos extraconvencionales de protección de los derechos humanos e impulsó el Protocolo a la Convención contra la Tortura, el cual fue aprobado en el 2002.
Costa Rica en el informe mundial de desarrollo humano 2001
En el último Informe Mundial de Desarrollo Humano, Costa Rica se ubica de nuevo entre los 53 países de alto desarrollo humano, al alcanzar la posición 43 en el ranking que se calcula para 173 países. En Latinoamérica queda en una posición inferior que Barbados, Argentina, Chile y Uruguay. Sólo Panamá, dentro de la región centroamericana alcanza una posición cercana, en el puesto 50, mientras las demás naciones del área se localizan entre los lugares 104 y 120.