La gestión ambiental en el 2002: avances puntuales en un marco institucional que requiere consolidación
Al valorar el avance de Costa Rica hacia un desarrollo en armonía con la naturaleza, el Informe parte de tres premisas: primero, que la inversión en el ambiente es necesaria para mantener disponibles insumos y condiciones para el desarrollo; segundo, que la inversión en el ambiente es una inversión en la salud de la ciudadanía y, tercero, que en este ámbito existe una responsabilidad compartida entre el Gobierno, la empresa privada, el sector productivo, las organizaciones sociales y las personas. Como en años anteriores, el concepto medular del capítulo es la gestión ambiental, vista en tres dimensiones -gestión del patrimonio, gestión del cambio y gestión del riesgo que aluden a las políticas, programas y actividades, públicas y privadas, relacionadas con la conservación y uso de los recursos naturales.
En la
gestión del patrimonio se registró un aumento en la red de áreas protegidas y se avanzó en el conocimiento de la biodiversidad. Sin embargo, persisten grandes debilidades. El hecho más preocupante fue el aumento de la vulnerabilidad de la gestión ambiental pública, por la disminución en los ingresos reales del MINAE. En el SINAC, la mayoría de los ingresos se destina a gastos administrativos, con el agravante de que los fondos que recibe por visitas turísticas a las áreas protegidas son captados inicialmente por la “caja única” del Estado.
En la
gestión del cambio el balance es negativo, y crítico en algunas áreas. Las peores situaciones se relacionan con los recursos marítimos, la disposición de los desechos y la contaminación de los suelos agrícolas por el uso desmedido de plaguicidas. En materia de recursos hídricos, pese a un aumento en la cobertura de agua potable, una cuarta parte de la población sigue sin acceso a este tipo de agua y no se han dado cambios significativos en las presiones sobre este recurso. El 26% de los suelos está sobreutilizado y el 10% del territorio nacional da muestras de degradación. En el uso de los bosques una buena noticia es que las plantaciones forestales abastecieron buena parte de la demanda de madera, pero la tala ilegal y los incendios forestales siguen siendo problemas crónicos. La presión de los contaminantes sobre la calidad del aire crece a medida que aumenta el uso de hidrocarburos, mientras el incremento en la producción de desechos sólidos presiona la calidad del ambiente urbano.
Es preocupante que no se dieran avances en la
gestión del riesgo. El valor anual promedio de los daños por eventos hidrometerológicos equivale al 1,5% del PIB. Los costos directos de atender víctimas y daños representan un promedio anual cercano a los 47 millones de dólares y se estima que esta es solo una quinta parte del costo del daño reportado. Los 445 eventos ocurridos en el 2002, 52 más que en el 2001, sugieren que aumentó el costo económico y social de desatender la vulnerabilidad. En el 2002 las poblaciones que año con año enfrentan desastres por inundación y deslizamiento volvieron a ser escenarios de riesgos mal manejados.
Con la llegada del nuevo gobierno se generaron nuevos planes de gestión ambiental, cuyos resultados están por verse. Sin embargo, el Informe expresa preocupación en lo que concierne a las políticas públicas en esta materia: la constante formulación de planes y estrategias, con pocos resultados. Un intenso activismo en el plano normativo-formal coexiste con un menor desarrollo, un relativo estancamiento y hasta deterioro de los mecanismos de carácter técnico y financiero para incidir, en la práctica, sobre el uso sostenible del patrimonio ambiental.
Gestión del patrimonio: los logros historicos necesitan consolidarse
Costa Rica mantiene una activa participación en los principales foros ambientales del mundo. En el 2002 Costa Rica ocupó la presidencia pro tempore de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo y la secretaría pro tempore de la Convención Interamericana para la Conservación y Protección de las Tortugas Marinas.
Áreas protegidas. El sistema nacional de áreas protegidas se fortaleció con la creación de dos nuevos refugios nacionales de vida silvestre: Isla Chora (5 hectáreas), bajo administración estatal, y Boracayán (307 hectáreas), que está en manos privadas. También se amplió en 35 hectáreas el Refugio Nacional de Vida Silvestre Playa Hermosa-Punta Mala, para un total de 385 hectáreas, y se declaró parque nacional la Zona Protectora La Cangreja (1.861,31 hectáreas). En el 2002, 1.428 hectáreas de propiedad privada ubicadas dentro de áreas protegidas fueron compradas e incorporadas a la propiedad estatal. Un 15% de los parques nacionales y un 46% de las reservas biológicas aún están en terrenos pendientes de compra. La protección privada es un componente importante para la conservación del patrimonio natural: el 38,7% (505.359,6 hectáreas) de las áreas protegidas por el Estado es de propiedad privada. Este aporte incluye además las 54.480 hectáreas (1,1% del territorio nacional) que abarcan las 77 reservas de la Red Costarricense de Reservas Naturales Privadas
SINAC: insuficientes recursos financieros amenazan el patrimonio natural. La baja asignación de recursos sigue impidiendo una mejor gestión del Sistema Nacional de Areas de Conservación (SINAC). En el 2002, el presupuesto ejecutado por esta entidad fue de 5.166,03 millones de colones, de los cuales el 70% se destinó a gastos de personal y un 15% a gastos operativos, dejando un escaso margen para inversión. La Contraloría General de la República estima que los recursos de inversión del SINAC vienen disminuyendo desde 1996 y algunas áreas protegidas se encuentran en mal estado por falta de mantenimiento.
Asimismo, una evaluación realizada por el ente contralor acerca del sistema de recaudación, asignación y control de los recursos que administra el SINAC encontró dispersa la información financiera y una débil coordinación entre las unidades administrativas involucradas, tanto del MINAE como del SINAC. Según la misma institución, en el 2002 el presupuesto del MINAE decreció en 3,9% con respecto al 2001. El Ministerio no logra obtener la recaudación de tasas e impuestos establecidos en la normativa, lo cual ha dado lugar a la disminución sostenida en sus ingresos. A esto se suma que el Gobierno Central no transfiere al Ministerio la totalidad de los recursos provenientes de la recaudación y depositados en la “caja única” del Estado. Los recursos humanos y la infraestructura del SINAC son insuficientes para cumplir con la atención a visitantes y las labores de protección y vigilancia.
Valores ambientales. Estudios nacionales y locales realizados en el 2002 permitieron avanzar en el conocimiento de los valores ambientales en Costa Rica. Entre sus hallazgos destacan:
- El deterioro ambiental ocupa el quinto lugar en importancia para los costarricenses.
- Se requiere continuar la educación ambiental de las personas mayores de 15 años, en secundaria y en programas de educación no formal.
- Factores económicos que afectan la capacidad de subsistencia rebasan las intenciones de las personas por mejorar el ambiente.
- Distintas encuestas ubican en primer lugar la participación ciudadana como mecanismo para liderar los esfuerzos de conservación, antes que el gobierno y las empresas.
Aumento de turistas en las ASP no es una tendencia sostenida. Las visitas de extranjeros a las áreas silvestres protegidas (ASP) aumentaron en 27,6% (90.620 personas) con respecto al 2001. El 58,9% se concentró en los parques nacionales Volcán Poás, Manuel Antonio y Volcán Irazú. Sin embargo, desde 1995 Costa Rica tiene dificultades para atraer este tipo de turistas a las ASP, ya que a partir de ese año es sistemáticamente mayor la cantidad de visitantes nacionales. La llegada de turistas internacionales a Costa Rica muestra un crecimiento sostenido en la última década, pero no ocurre lo mismo con las visitas de extranjeros a las ASP.
Gestión del cambio
Bosques
Costa Rica consume un millón de metros cúbicos de madera anualmente. Por largo tiempo se ha estimado que el consumo aproximado de madera en Costa Rica oscila entre 1 y 1,2 millones de m3. En el período 1998-2001 este consumo fue abastecido por árboles fuera de bosques (43,5%), bosques naturales (23,5%), plantaciones forestales y sistemas agroforestales (33%). Un estudio del 2002 estima el consumo de madera en troza en 1.023.591 m³/año, abastecidos por plantaciones forestales (31,9%), bosques y áreas abiertas (55,8%), más los 125.714 m³/año (12,3%) que procesan los aserraderos portátiles. Se calcula que la madera proveniente tanto de bosques naturales como de potreros arbolados sólo podrá abastecer el mercado nacional durante los próximos cinco años, luego de lo cual serán la madera de plantaciones y la importada las que satisfagan la demanda interna.
La madera cosechada en plantaciones crece desde 1998. En promedio, esta materia prima aporta el 30% del volumen de madera autorizado en Costa Rica. En el 2002 ese volumen ascendió a 196.727 m3, un 43,4% del total autorizado para corta por el SINAC. El 82% del crédito brindado por FONAFIFO se destinó a la industria que procesa madera en plantaciones.
Fuerte incremento de denuncias por violaciones a la Ley Forestal. De 1999 a 2002 la Fiscalía Ambiental recibió 4.847 denuncias; la mayoría relacionadas con la Ley Forestal (44,8%) y la Ley de Conservación de la Vida Silvestre (25,7%). En proporciones similares, las denuncias presentadas ante los tribunales por el SINAC en el 2002 se refieren a infracciones a esas leyes. Del 2001 al 2002 las denuncias ante la Fiscalía Ambiental por violaciones a la Ley Forestal aumentaron en más del doble. En el 2002 el SINAC atendió 2.201 denuncias, 51% más que en el 2001, el 20% de ellas por delitos cometidos en las ASP. Del total de denuncias, el 62% fue interpuesto ante los tribunales. Se realizaron 5.832 operativos de control y protección, 28% más que en el 2001; una tercera parte de ellos correspondió a actividades dentro de las ASP.
Suelos agrícolas
Uso de plaguicidas sigue en aumento. En años recientes se ha registrado un fuerte notable incremento en el uso de plaguicidas, a pesar de que el área cultivada no ha aumentado. Entre 1996 y 2000, la importación media anual de plaguicidas sintéticos (como ingrediente activo) superó las 8.000 toneladas métricas, destinadas a un área agrícola que ronda las 450.000 hectáreas. Esto equivale a un promedio de 18 kg de ingrediente activo por hectárea cultivada, por año. A los altos volúmenes de uso y toxicidad se suman los problemas de uso inadecuado, incluyendo aplicaciones innecesarias, sobredosis, falta de equipo de protección, equipos de aplicación defectuosos y un mal manejo que resulta en la contaminación de fuentes de agua. Todos estos elementos contribuyen a aumentar el riesgo para las personas que aplican estas sustancias, la población general y el ambiente, así como a hacer insostenible el sistema de producción agrícola. La incidencia de intoxicaciones causadas por plaguicidas es alta, tanto en las personas laboralmente expuestas como en la población en general.
El 10% del territorio nacional sufre degradación. Junto a la sobreutilización de un 26% de los suelos de Costa Rica, existe un serio proceso de degradación de la tierra en al menos un 10% de la superficie, sobre todo en Guanacaste y el Pacífico Central. Las causas principales e inmediatas son la deforestación, el sobrepastoreo, la sobreexplotación agrícola y el mal manejo de las aguas de riego. En el 2002 la Comisión Asesora sobre Degradación de Tierras (CADETI) elaboró el “Programa de acción nacional de lucha contra la degradación de tierras”.
Recursos marino-costeros: contaminación y explotación con débiles controles.
Un proyecto del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (CIMAR), de la UCR, evalúa desde el 2000 la contaminación en cuatro ecosistemas costeros de alta prioridad en la economía de Costa Rica: bahía Culebra, en el golfo de Papagayo (turismo de playa), la región media del golfo de Nicoya (pesca e impacto de los puertos de Puntarenas y Caldera), bahía Golfito, en el golfo Dulce (turismo naturalista e impacto del puerto de Golfito y de aguas servidas) y bahía Moín, en el Caribe (actividad portuaria y turística en los canales del río Moín); además se examinan varios parámetros en aguas alrededor de la Isla del Coco. Bahía Culebra e Isla del Coco son los sitios con menor contaminación. La mayor concentración de desechos sólidos de origen antropogénico, muestreados en playas, se da en el golfo de Nicoya. En el Caribe, ligadas a la actividad portuaria, se dan las mayores concentraciones de hidrocarburos aromáticos disueltos o dispersos en agua de mar. La contaminación industrial y la basura arrojada a los ríos y al mar, y en algunos sitios la pesca con dinamita o productos químicos, tienen un efecto muy negativo en la vida marina en general y pueden afectar la incidencia de las mareas rojas.
La actividad pesquera sigue esperando una nueva ley. En el 2002, las capturas pesqueras nacionales totalizaron 25.979 toneladas métricas, que representan una disminución de 359 toneladas métricas (1,4%) con respecto al 2001. No obstante esta reducción, Costa Rica ha venido experimentando un incremento sustancial en las capturas totales, hasta casi duplicar los volúmenes de 1992. Esto se debe al aumento de las capturas de especies pelágicas (de alta mar), sobre todo dorado y tiburón, que además ha enmascarado la tendencia hacia la reducción de las capturas de especies costeras, sobre las cuales hay evidencia de sobreexplotación.
Sin embargo, en el 2002 se registró un leve aumento en la captura de especies costeras de crustáceos y una disminución cada vez menor de la captura de especies costeras de escama, comparado con las reducciones experimentadas a partir de 1999. Esto puede estar asociado al hecho de que en el 2002 no se hizo efectiva la veda anual en el golfo de Nicoya, fundamentalmente por el rechazo de las comunidades de pescadores, al no existir los recursos financieros estatales para compensar sus ingresos, como se venía haciendo en el pasado. En consecuencia, el golfo de Nicoya fue sometido a una presión de pesca adicional, que podría tener impactos negativos en la disponibilidad del recurso en los próximos años, si no se logra implementar una veda en el 2003. No obstante, con respecto a los esfuerzos para llenar el vacío legal en pesca, el 2002 no fue un año exitoso; la Ley de Pesca sigue esperando el apoyo político y sectorial necesario para su aprobación en la Asamblea Legislativa.
Desembarques de aleta de tiburón: incremento de 1.537% en la última década. Las capturas de tiburón constituyen el segundo rubro de importancia en la pesca de alta mar, después del dorado. En el 2002 ascendieron a 4.041 toneladas métricas, equivalentes a un 20% de los desembarques de pelágicos y un 15,5% de los desembarques totales nacionales. Los volúmenes de aleta de tiburón alcanzaron 265 toneladas métricas. Esto representa un incremento de 77% en los desembarques de carne de tiburón y de un alarmante 1.537% para la aleta, respecto a 1992. A fin de controlar los desembarques, desestimulando el desaleteo en el mar, en el 2002 el INCOPESCA y el Colegio de Biólogos de Costa Rica firmaron un convenio para implementar un “Sistema de regencias en pesca responsable”, con el objetivo de reforzar al Instituto en el control de los desembarques de tiburón y aleta de tiburón. Se espera que este esquema, único en Centroamérica y uno de los pocos existentes en el mundo, inicie en el 2003.
Energía: la demanda sigue en aumento.
La demanda se centró en hidrocarburos (66%), electricidad (20%) y biomasa (14%). El sector transporte representó el 50,7% del consumo, seguido por el industrial (17,8%) y el residencial (12,3%). El consumo del sector transporte sigue creciendo, en relación con el aumento del parque automotor; la cifra reportada por el MOPT para el 2002 es de 689.763 vehículos. La facturación petrolera alcanzó 423,5 millones de dólares, valor similar al de 2001 (420,5 millones); no obstante, el consumo total de hidrocarburos creció un 3,2% entre ambos años. En el sector electricidad, las ventas totales crecieron 5,4% con respecto al 2001, la cantidad de clientes 4,1% y el consumo por cliente (kWh/cliente/año) 1,3%. El consumo se incrementó en 7% en el sector general, seguido por los sectores industrial (6,4%) y residencial (4,2%). Estos aumentos obedecen al crecimiento en el comercio y la venta de servicios (centros comerciales, proyectos turísticos, zonas francas, etc.).
Agua: la vulnerabilidad no disminuye.
En el 2002 la persistente vulnerabilidad de las aguas superficiales fue ilustrada por una quema a la orilla del río Purral, que contaminó con ceniza y hollín las aguas que abastecen Goicoechea y Coronado. La situación obligó al ICAA a cerrar la fuente por 18 horas, dejando sin servicio a unas 20.000 personas; se perdieron 8.000 m3 de agua y 1,2 millones de colones. También en el 2002 el ICAA fue afectado por la ruptura de un tubo, durante el movimiento de tierras efectuado por una empresa en Curridabat. Esto implicó la suspensión del servicio durante 28 horas, afectando a cerca de 300.000 personas en Cartago, Tres Ríos y Curridabat; se perdieron 92.457 m3 de agua y 21 millones de colones. En la zona sur de Costa Rica se reportó un incidente de contaminación de la fuente de agua comunal de Palmar Sur, asociado con sobrantes de plaguicidas y solventes enterrados clandestinamente años atrás en los terrenos donde se ubican las fuentes.