La economía en el 2002: recuperacion sobre bases fragiles
El capítulo 3 del Informe Estado la Nación se centra en la dimensión económica del desarrollo humano. Así, al evaluar el desempeño de la economía costarricense en el 2002 encuentra que, desde la perspectiva del crecimiento, los resultados fueron mejores que en el 2001 y que los que presagiaban los actos terroristas del 11 de setiembre, la evolución adversa de la economía mundial y la incertidumbre de un año electoral prolongado; desde la óptica de las oportunidades hubo estancamiento en vez de avance, y desde el punto de vista de la sostenibilidad hubo un deterioro con respecto a la situación del año previo. Pese a la recuperación en el ritmo de crecimiento económico, tanto la política fiscal como la monetaria fueron insuficientes para eliminar la “fragilidad” que mostró la economía en el 2001, y que se mantuvo en el 2002.
El comportamiento de la producción
La economía se recupera, pero sobre bases frágiles
En el 2002 el desempeño de la economía mejoró, tanto en comparación con el 2001 como con respecto a los demás países de Centro y Latinoamérica. El PIB en términos reales creció un 3% (más que duplicando la tasa del año anterior). En el 2001, en cambio, Costa Rica había sido la economía con menos crecimiento en el istmo y la sétima en la región. Ahora bien, al analizar los factores que empujaron la demanda agregada es claro que en todos los casos hay problemas de sostenibilidad. En primer lugar, el crecimiento del sector transporte, almacenamiento y comunicaciones obedeció, sobre todo, al aumento de las inversiones del ICE en telefonía celular y comunicaciones por Internet; estas inversiones, dada la forma actual de medición del déficit público global, fueron un catalizador del deterioro en la situación fiscal, aunque no el único, dado el estrujamiento del gasto público y la insuficiencia de ingresos del Estado.
En segundo lugar, la expansión del sector manufacturero se debió fundamentalmente al crecimiento de las exportaciones de empresas de alta tecnología ubicadas en zonas francas, un régimen que está por desaparecer. Por último, la expansión del sector comercio tiene como principal componente el aumento en la venta de bienes de consumo duradero, que se asocia directamente con el deterioro de la balanza comercial hasta niveles preocupantes, y cuyo incremento al ritmo observado en el 2002 es insostenible.
El desarrollo de la actividad turística tiene retos por enfrentar
En el 2002 el turismo generó cerca de 1.100 millones de dólares y representó el 20,5% del valor total de las exportaciones, superando las de microcomponentes electrónicos (899 millones de dólares), café (165 millones) y banano (478 millones). Además, según cifras del Banco Central, después de la industria, esta actividad es la que más inversiones extranjeras genera a Costa Rica.
El éxito de este sector se relaciona con tres factores: se logró establecer una “marca” a nivel internacional (la imagen de Costa Rica es de tradición democrática y preocupado por el desarrollo sostenible); el valor agregado local (un 40% del dinero que gastan los turistas se queda en Costa Rica) es casi 4 veces mayor que la cifra para los principales destinos del Caribe y México y, finalmente, en un mundo en el que todos venden productos turísticos genéricos, Costa Rica ofrece un producto único, auténtico y diferenciado. Así, Costa Rica está posicionada como una Costa Rica donde se puede practicar el "turismo sostenible" y el "turismo responsable". A nivel mundial, mientras la demanda del turismo masivo está relativamente estancada, la demanda del turismo con orientación ambiental y cultural está creciendo entre 20% y 30% al año. No obstante, la industria turística nacional enfrenta tres amenazas:
- La degradación de los recursos naturales. Costa Rica no ha invertido lo suficiente en la solución de sus problemas ambientales, en contraste con los muchos esfuerzos que se han realizado para consolidar la “marca” de Costa Rica. Preocupa en especial la escasa inversión en el mantenimiento de los Parques Nacionales, la principal atracción de Costa Rica.
- La imagen de Costa Rica comienza a volverse confusa. Se corre el riesgo de convertir el sector de turismo “gourmet” en un sector de turismo "genérico", como resultado de tratar de ofrecer “de todo para todos” (turismo masivo "todo incluido", de naturaleza, de golf, de casinos).
- La reputación de Costa Rica como destino familiar podría verse perjudicada por la creciente e indeseable imagen de Costa Rica como destino de turismo sexual y de apuestas.
Debilidad en las políticas de apoyo a los sectores productivos
La ausencia de políticas claras de promoción de la actividad productiva ha sido señalada como una severa deficiencia de las políticas económicas aplicadas en Costa Rica. De ahí la importancia de iniciativas desarrolladas en años recientes en materia normativa, entre las cuales destacan la promulgación de la Ley de Fortalecimiento de las Pequeñas y Medianas Empresas (PYME) y la Ley del Sistema Nacional para la Calidad, en mayo y abril del 2002, respectivamente.
Predominan las acciones de tipo horizontal. En Costa Rica se han venido desarrollando actividades de apoyo a los sectores productivos, en respuesta a la apertura económica y su profundización con los tratados de libre comercio. Dichas actividades se ubican más dentro del contexto de políticas de corte horizontal que de tipo vertical. No es fácil identificar orientaciones generales y comunes, ni sus acciones han sido sometidas a coordinación o evaluación general. De hecho, la falta de evaluación es una debilidad que debe subsanarse y que refleja la dispersión de esfuerzos y la ausencia de mecanismos de coordinación.
El renovado interés por definir políticas para el desarrollo productivo es reciente, y no se ha llegado a constituir una red institucional público-privada que atienda de modo articulado las necesidades existentes. Además, hay una creciente frustración con respecto al logro de los objetivos de algunas iniciativas, como el Programa de Reconversión Productiva Agrícola y el Programa de Competitividad. En relación con las PYME, parece haber consenso sobre la conveniencia de emprender acciones para su desarrollo; sin embargo, el poco avance en la reglamentación y puesta en marcha de los mecanismos definidos en la ley parecen evidenciar que se requiere mayor compromiso de las instituciones responsables y del sector de las PYME.
Financiamiento interno de la producción
El crédito crece, y se concentra en consumo y vivienda
El saldo de la cartera de crédito no sólo crece más rápidamente que el producto, sino que incluso en algunos sectores que se contrajeron en el 2002, ese saldo creció a tasas elevadas. Esto parece sugerir que el acceso y el costo del crédito no son factores que limitan la expansión de la producción en la economía costarricense. El saldo del crédito interno neto del Sistema Bancario Nacional (que incluye al Banco Central) se incrementó en términos reales en un 16,2%, mientras el año anterior se había contraído en 5,2%.
El 66,2% de este incremento corresponde a crecimiento del crédito al sector público (Gobierno Central e instituciones autónomas), cuyo saldo representó un 5,6% del PIB al finalizar el 2002. No obstante, el crédito al sector privado representó el 81,5% del crédito interno neto total, con una fuerte concentración en consumo (26,4%), desarrollo habitacional (22,8%) y comercio (16,8%). El sector vivienda aumentó su participación relativa en cerca de dos puntos porcentuales respecto al 2001, en detrimento de las actividades agrícola e industrial. Además, la participación relativa del crédito en moneda extranjera alcanzó el 53,8% en el año estudiado.
Persisten diferencias en los márgenes de intermediación. El margen de intermediación financiera se incrementó tanto en la banca pública (de 10,21% a 11,76%), como en la privada (de 5,47% a 6,42%). Estos niveles están muy por encima de países como Chile (7,5), Singapur (3,9) y Estados Unidos (3,0).
Una paradoja en el mercado de valores
La falta de un nivel adecuado de ahorro ha sido señalada como un factor que limita el crecimiento de los países en desarrollo, que por este motivo tienen dificultades para financiar la inversión que requiere un crecimiento económico acelerado. En este sentido el mercado de valores costarricense experimenta una situación paradójica: como resultado de la Ley Reguladora del Mercado de Valores y la Ley de Protección al Trabajador, los fondos de inversión y de pensiones han tenido un comportamiento muy dinámico; sin embargo, los administradores de estos recursos enfrentan una casi total ausencia de “papel” del sector privado, en un mercado en que los bonos del Ministerio de Hacienda y el Banco Central tienen un predominio casi completo. Pareciera entonces que, en Costa Rica, la principal restricción no es tanto la falta de ahorro, sino las debilidades en la formulación de instrumentos de inversión y el marco institucional para el financiamiento de proyectos por medio del mercado bursátil.
Entre 2001 y 2002, el monto de los títulos colocados en el mercado primario pasó del 55,8% al 61% del PIB. Las captaciones del Ministerio de Hacienda y el Banco Central fueron equivalentes a un 39,8% del PIB, las del sector público financiero a un 12,5%, las del sector privado financiero a un 6,7% y las del sector privado no financiero, es decir, todas las empresas privadas menos los bancos, a un 1,3% del PIB. En pocas palabras, los empresarios nacionales prácticamente no están usando el mercado bursátil para financiarse.
Gran dinamismo de los fondos de pensiones e inversión. Los activos administrados por las carteras de fondos de inversión crecieron un 32% y llegaron a representar un 12% del PIB en el 2002. Los de los fondos de pensiones se incrementaron aún más, hasta alcanzar una tasa del 50%, que los llevó a representar un 5,3% del PIB. Expresadas como porcentaje del total de pasivos bancarios, las carteras de los fondos de inversión pasaron de 25% en 2001 a 27% en 2002, y las de los fondos de pensiones de 9,8% a 12%. Sin embargo, este dinamismo aún no se ha traducido en flujos de recursos hacia las empresas nacionales y se abre la perspectiva de que, ante la poca oferta de títulos valores en el mercado nacional, los administradores de fondos mancomunados deban colocar una parte creciente de su cartera en terceros mercados.
Control y supervisión de fondos colectivos. Con la promulgación de la Ley Reguladora del Mercado de Valores y la creación de la SUGEVAL se corrigieron vacíos legales, se ordenó la oferta pública de títulos valores y se crearon figuras que no existían en el mercado regulado. No obstante, y pese a los esfuerzos de la SUPEN para ejercer una supervisión prudencial, casi dos terceras partes de los fondos administrados por los sistemas de pensiones -que a diciembre de 2002 ascendieron a 886.600 millones de colones- corresponden a los regímenes del Estado, contexto en que las potestades de la SUPEN son más restringidas que en el caso de las operadoras de pensiones complementarias.
Empleo, salarios y distribución del ingreso
El crecimiento de la producción generó pocas oportunidades de bienestar
No se generaron suficientes empleos. La recuperación de la producción en el 2002 no se tradujo en un incremento del empleo. La tasa de ocupación y la tasa neta de participación se mantuvieron prácticamente estancadas, en 51,8% y 55,4% respectivamente. La tasa de desempleo abierto pasó de 6,1% en el 2001 a 6,4% en el 2002 (la más alta desde 1985) y la de subempleo visible de 4,3% a 4,9% (la más alta desde 1986), en tanto el subempleo invisible permaneció estable en 3,3%. La magnitud del reto de crear nuevos empleos bien remunerados queda patente al analizar el comportamiento de la industria manufacturera, que mostró una notable recuperación (creció un 2,3%, frente a una disminución de 8,4% en el 2001); pese a ello, el porcentaje de la población ocupada en esta industria disminuyó en 0,7 puntos porcentuales. En contraste, el valor de la producción en agricultura se contrajo en 2%, pero ese sector absorbió un mayor porcentaje la población ocupada en 2002 que en 2001 (el empleo creció un 3,6%).
El desempleo afecta más a las mujeres y a los jóvenes. En el 2002, el desempleo entre las mujeres (7,9%) continuó superando con creces el de los hombres (5,6%). Por su parte, la población ocupada con edades entre 12 y 24 años registró una tasa de desempleo (13,8%) dos veces mayor que el promedio nacional y más de tres veces mayor que la del grupo de 25 a 49 años (4,1%). Por zonas, y contrario a lo ocurrido en el 2001, cuando el incremento en el desempleo se dio principalmente en el área rural, en el 2002 la tasa de desempleo en esa zona más bien descendió (de 6,5% a 5,6%), en tanto que el incremento en el desempleo urbano (de 5,8% a 6,8%) más que compensó esa disminución. El aumento del desempleo en el área urbana obedeció en buena medida al descenso relativo en el empleo generado por la industria manufacturera, mientras que la reducción en el desempleo rural coincidió con el incremento del empleo en la agricultura y la ganadería.
El salario mínimo real no crece desde 1999. Los incrementos semestrales en el salario mínimo fueron insuficientes para compensar el aumento en la inflación, de modo que, en términos reales, el promedio anual de este índice se mantuvo casi invariable (cayó 0,65% con respecto al 2001). Esta tendencia se inició en 1999, año a partir del cual se nota un cambio en la política de salarios, que ha pasado de una tendencia sostenida a aumentar el poder adquisitivo de los salarios mínimos en la década de los noventa, a apenas asegurar el mantenimiento de ese valor en los últimos tres años.
Crece el ingreso nacional disponible. En el 2002 creció el ingreso nacional disponible (3,3% en términos reales y 1,2% per cápita) y se detuvo el aumento en la concentración del ingreso que se venía presentando desde 1997. Pese a esta evolución relativamente favorable, según la Encuesta de Hogares el ingreso mensual per cápita reportado por las familias a mediados del 2002 se redujo un 1,46% en términos reales. Si bien el quintil de ingresos más altos aumentó una vez más su participación, también se produjo una recuperación en la participación de los dos quintiles de menor ingreso, un fenómeno que no se observaba desde hacía varios años.