Cortesía de Colliers International
Desde el año 2002, la construcción en Guanacaste, Costa Rica, ha aumentado en aproximadamente un 250%, y además es la segunda provincia que recibe más inversión en el sector inmobiliario por parte de extranjeros.

Este comportamiento es atribuido al auge turístico que ha experimentado esta zona de Costa Rica gracias a la belleza natural de sus costas, lo cual ha permitido a los empresarios aprovechar este atractivo para diseñar nuevos desarrollos inmobiliarios con impresionantes vistas al mar.
El crecimiento de proyectos residenciales promueve también el desarrollo de nuevos servicios en la zona, lo que ha generado la apertura de nuevos centros comerciales creados para satisfacer la demanda de empresarios tanto locales como extranjeros, interesados en abrir oficinas de bienes raíces, bancos, tiendas, hoteles y una gran cantidad de servicios relacionados con el turismo.
Este "boom" inmobiliario en Guanacaste ha tomado por sorpresa a las autoridades cantonales quienes han tenido problemas con el control de este acelerado desarrollo, principalmente en lo que se refiere a conservación y sostenibilidad, que a su vez son elementos utilizados promocional mente para posicionar la "marca país" y atraer más turismo.
Otra de las preocupaciones de los gobiernos locales en las costas es el auge en el desarrollo de marinas, que por un lado ilusiona a los lugareños con la promesa de la generación de empleos pero que también los planes de regulación municipales requieren de ajustes para controlar el desarrollo en estas zonas tan sensibles al impacto ambiental.
Este dinamismo en el sector inmobiliario ha cambiado por completo las zonas costeras de Costa Rica en cuanto a inversión, economía, bienes raíces, paisajismo y ecología, el problema es que no ha venido acompañado de una planificación adecuada que cumpla con las necesidades de servicios públicos de la población y una sostenibilidad ambiental.