Enfrentar las repercusiones de un evento como el ocurrido en nuestro país, es un hecho que aunque presenta un panorama poco alentador, depende de la unidad, la solidaridad y el compromiso, por parte de todos los costarricenses para establecer las medidas necesarias con el fin de superar esta tragedia.
Costa Rica se ha caracterizado por esa sensibilidad ante el dolor ajeno, lo cual se ve reflejado en el apoyo que tantas personas y empresas han brindado a los afectados por el terremoto.
Este mismo sentimiento de solidaridad se vive a nivel turístico. Aunque el 2009 se presentaba como un año poco alentador para la industria, por la crisis económica que se vive a nivel mundial, el periodo que apenas inicia puede volverse a escribir y determinar un rumbo diferente para el sector.

Con más fuerza, se dará continuidad a la labor de promoción y mercadeo a nivel internacional, así como la participación en ferias y el desarrollo de proyectos y programas que impulsen la actividad turística nacional. De igual forma, continuará el apoyo incondicional al turismo interno, a través de alianzas estratégicas como la Campaña de Turismo Interno, entre el Banco Nacional, el ICT, CANATUR y la CCH.
Sin duda el terremoto marcará un punto de partida a nivel turístico. Será necesario definir nuevos planes de acción e incrementar las herramientas y los mecanismos que permitan garantizar la sostenibilidad de la actividad turística en el tiempo.
Solo el trabajo conjunto entre las instituciones, cámaras y asociaciones, en fin del turismo en general, podrá convertirse en la punta de lanza para afianzar el camino y reactivar en la medida de lo posible el turismo en las zonas afectadas por el desastre, con el fin principal de continuar impulsando la actividad económica más importante para el país.