
Los ocho hoteles Grano de Oro, Capitán Suizo, Villa Caletas, Flor Blanca, Turire, Peace Lodge, Kiana Resorts y Arenas del Mar que conforman el grupo Small Distinctive Hotels (Pequeños Hoteles Distintivos) trabajan para convertirse en el sinónimo de excelencia y lujo del turismo costarricense.
No son una cadena, pero cumplen requisitos como tener al menos cuatro estrellas, no más de 40 habitaciones, restaurante a la carta y características por las que sobresale su oferta.
Ahora la tendencia en turismo es buscar la conexión con la gente, una experiencia que no se repita en otro lugar, explica Hellen Campos, gerente de mercadeo de Small Distinctive Hotels.

La inversión mínima que ha hecho cada propietario ronda los US$2 millones. Los miembros deben contar con el certificado de Sostenibilidad Turística (CST), del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), indicador de crecimiento junto a la comunidad, además del buen trato a los empleados.
Cada año de cinco a diez trabajadores va de un hotel a otro para vivir como cliente y compartir información, añade Denis Roy, presidente del Hotel Villa Caletas.
En promedio, tienen una ocupación del 85%, tarifas de US$250 por noche y habitaciones desde los US$100 hasta los US$1.500.