El Turismo Rural Comunitario en Costa Rica, a lo largo de estos 12 años en los cuales se ha venido gestando, nos permite hacer algunas reflexiones finales, a manera de conclusión. El TRC ha tenido un crecimiento importante en el país, tanto en relación con su oferta como con la demanda. Los últimos datos indican que ya existen más de 90 organizaciones sociales.

Así mismo, la última encuesta de salida del aeropuerto Juan Santamaría, permitió conocer que un 15% de los turistas indican haber tenido una experiencia de turismo rural comunitario (ICT, 2005). Existe un marcado interés por parte de las comunidades en organizarse para conformar un producto turístico, basado no sólo en sus atractivos naturales, sino también, incluyendo actividades relacionadas con la producción agrícola y agropecuaria. Igualmente se agregan ingredientes de tipo histórico y cultural, haciendo del TRC un producto auténtico del ser costarricense.
La cooperación internacional ha sido un factor detonante en la conformación de esta oferta. Sin embargo, ésta es cada vez más escasa y además ha puesto de manifiesto la dependencia hacia estas fuentes, coartando en algunos casos la autogestión y la visión empresarial del negocio en sí. No obstante, desde una visión de país, deberían los e ntes involucrados, tanto públicos como privados, hacer un esfuerzo por priorizar territorios en los cuales por sus características, el TRC logre una mejor implantación. Si bien es cierto es una opción real, también es cierto que no es factible su éxito en todo el territorio nacional.
Es necesario, además, evidenciar con números los impactos locales del TRC. Una evaluación franca y sincera por parte de estos mismos entes, permitirían capitalizar las lecciones aprendidas en estos años. La evaluación y la sistematización del TRC son asunto urgente. La oferta actual, es variada y se ubica en lugares de gran peso turístico. Sin embargo, su escala, pequeña en muchas ocasiones, no permite darle un mejor aprovechamiento.
Por lo general los tour operadores requieren de mayor capacidad en hospedaje, de más guías bilingües y de respuestas más ágiles para atender las necesidades en la cadena de comercialización. Es necesario fortalecer lo existente. Subsanando aspectos como capacidad, accesibilidad, comunicación y servicio, lograremos una mayor participación en el mercado y por ende un mayor ingreso a las familias participantes.
La plataforma organizada en la Alianza TRC, permite atender de manera conjunta, esfuerzos que de otra forma, serian acciones aisladas y de poco impacto. La Alianza debe de fortalecer su base y plantear aspectos conjuntos como la creación de una marca sombrilla bajo la cual se promueva toda la oferta de TRC del país. Esta marca apoyaría la estandarización de criterios de calidad y sostenibilidad, necesarios para competir exitosamente en los mercados.