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Por Luis Diego Quirós y Marilyn Gutiérrez
Posicionado como un destino para disfrutar de su exuberante naturaleza, también es cotizado por los extranjeros para mejorar su imagen con procedimientos de clase mundial.
Para este año las autoridades y los empresarios costarricenses esperan la visita de dos millones de turistas. Al mismo tiempo que los visitantes buscan las bellezas naturales de los bosques, las playas y las montañas; cada vez más hay quienes aprovechan unos días en el quirófano para remozar su apariencia. Tal es el caso de la estadounidense Gail Fisher y cinco amigas, quienes se realizaron un lifting facial y de párpados, y posterior-mente recorrieron algunos fascinantes destinos. Ellas (cuyas edades rondan entre los cincuenta y sesenta años) fueron ejecutivas, están pensionadas y siguen teniendo una vida muy activa.
Escogieron el país por recomendación de un destacado profesional que trabajó algunos años en tierras ticas. Además, reportajes como los del programa 20/20, de la reconocida cadena norteamericana de televisión ABC, refuerzan el prestigio que la nación costarricense ha ganado en el mundo. Para el doctor Alberto Argüello, secretario general de la Asociación Costarricense de Cirujanos Plásticos y médico de la Clínica Bíblica, centro médico privado fundado en 1929, el posicionamiento que se ha ganado el país se debe a los altos índices de salud que lo ubican, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre los mejores cuarenta del mundo.
El profesional efectúa de tres a seis cirugías por semana, cuatro de cada diez pacientes son extranjeros y un 75% de los procedimientos los aplica a mujeres. La tecnología más novedosa que utiliza es la liposelección Vaser, un ultrasonido que remueve la grasa. "La diferencia con otras técnicas es que evita el daño a los nervios y vasos sanguíneos, es menos doloroso, y reduce la inflamación y los moretes", dice. Este médico también es editor internacional de la revista de la Sociedad Americana de Cirugía Plástica Estética (ASAPS, por sus siglas en inglés) y comenta que en el país los procedimientos quirúrgicos con mayor demanda son la lipoescultura, los implantes de mamas y cirugías en el rostro. Los precios varían de US$1.000 a US$4.500 por una liposucción, implantes desde US$2.900 y un estiramiento facial puede costar US$3.500.
Cada vez son más aceptados los tratamientos ambulatorios que dejan pocas cicatrices y que surgen de la mano de nuevas disciplinas como la medicina estética. "A la gente le da miedo la cirugía y la anestesia total, por eso ahora prefieren lo que ocupe anestesia local y una recuperación menos dolorosa", señala el médico estético Gilberto Rojas. El profesional, quien desde hace un año tiene un consultorio especializado en métodos cosméticos, atiende diariamente a un promedio de diez personas, la mayoría mujeres, aunque al igual que ocurre con otros galenos, el número de sus pacientes masculinos aumenta.
Los tratamientos estéticos sin necesidad de fuertes cirugías son incontables, pero entre los más modernos se encuentran el peeling facial mecánico, en donde cristales o puntas de diamante raspan la piel para eliminar células muertas. El precio de una sesión ronda los US$300 y US$400. Otra técnica cotizada es la bioplastia, un sistema en donde se puede cambiar la forma de la nariz y otras partes del cuerpo mediante sustancias orgánicas sin realizar cortes. El costo varía entre US$600 y US$700, la diferencia con la cirugía es que no todas. las personas son candidatas.
La odontología estética del país también cuenta con lo último para lograr una buena la sonrisa. El paciente está más informado y busca tratamientos especiales. En el Instituto Flikier de Rehabilitación Oral, fundado en 2004 y uno de los más destacados centros multidisciplinarios, en donde los clientes encuentran profesionales en diversas áreas de la medicina dental que facilitan la atención, ya que haya todo lo que necesitan en un solo lugar. Esta institución, que en los últimos tres años reportó un aumento del ciento por ciento en la demanda, atiende a quince pacientes por día; lo que significa que anualmente realiza entre 3.600 y 4.000 procedimientos. Los principales son la rehabilitación con coronas y puentes de porcelana (pacientes a quienes les faltan dientes), carillas de porcelana e implantes dentales (permanentes) y el más novedoso: coronas de circonia-porcelanas libres de metal.
El precio de una corona completa de porcelana ronda los US$350 o US$550, las coronas sobre implantes US$775 y una cirugía para colocar un pin de titanio US$850. Un 40% de sus pacientes provienen de Estados Unidos y Canadá principalmente; el otro 60% son nacionales. "Las ventajas que tiene el país son los equipos de última tecnología y la calidad de los profesionales, factores que son comparables con los de cualquier país desarrollado", asegura Simón Flikier, quien cursó su especialidad en prostodoncia (rama que se dedica a la restauración estética y funcional de los dientes) en Boston University (Estados Unidos) y es miembro del Colegio de Odontólogos de Costa Rica, de la Academia Costarricense de Prostodoncistas y de la Academia Americana de Prostodoncia de Estados Unidos.
*** Tomado de la Revista Summa ***
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